La iluminación de un ambiente puede aportarnos diferentes sentimientos y sensaciones.
No es lo mismo que el sitio rebose de luz natural a que dependas todo el día de luz artificial.
Tampoco es igual que la iluminación sea ineficiente a que esté bien distribuida y enfocada.
Hoy te traemos algunos trucos para que aproveches la luz y destaques la decoración de tu salón, además de proporcionar otros para lograr diferentes efectos.

Saber colocar los puntos de luz es lo primero que debes tener en cuenta. Por lo tanto debes escoger:
Plafón que te aporte luz general, ubicado en el centro del salón.
Es ideal para cuando requieres una iluminación uniforme

Lámparas de pared o pié, situadas por ejemplo al lado de un sofá.
Son más específicas, ofrecen luz a rincones o sitios puntuales, ideales para leer, o transmitir calidez a través del ambiente.

Reguladores de luz, para intensificarla o suavizarla según necesidad.
También llamados mecanismos analógicos, son ideales porque permiten escoger justo la intensidad de luz requerida en cada momento.

Luz puntual, proporcionada por las bombillas halógenas dicroicas.
Este tipo viene genial por ejemplo para destacar cuadros, pinturas, esculturas etc. Por lo general se sitúan en la pared o techo y se orienta el haz de luz sobre el objeto que se desea iluminar.

Las LED y OLED.
Las primeras ya son conocidas pero éstas últimas son de baja temperatura, propician la uniformidad en la iluminación que ofrecen, además de la variedad de efectos y colores que se pueden conseguir, pero para ello todavía tendremos que esperar algún tiempo, pero no le pierdas la pista, es lo que se viene en breve…